
Este año conmemoramos la fecha bajo el lema "Una visión compartida para un mundo mejor", con foco en el ODS 7: Energía asequible y no contaminante. Es una oportunidad para reconocer el papel de las normas técnicas en la transición energética y en el desarrollo sostenible.
ODS 7: Energía asequible y no contaminante es un objetivo fundamental que sustenta el progreso de toda la Agenda 2030. El acceso a energía fiable y sostenible no solo es un objetivo de desarrollo en sí mismo, sino también un factor clave del crecimiento económico, el cuidado de la salud, la educación, la acción por el clima y la transformación digital.
La energía asequible y no contaminante también es un requisito previo para la conectividad universal y el despliegue eficaz de las tecnologías digitales.
Sin sistemas de energía fiables, la infraestructura digital y las redes de comunicación no pueden desplegarse ni mantenerse, especialmente en comunidades remotas y desatendidas. En este sentido, el ODS 7 está estrechamente relacionado con los esfuerzos para construir sociedades inclusivas, conectadas y resilientes.
Lograr el ODS 7 a gran escala requiere más que solo ambición política o innovación tecnológica. Depende de normas sólidas, internacionalmente acordadas, que aseguren que los sistemas de energía y las infraestructuras digitales conexas sean seguros, fiables, interoperables y eficientes.
Las Normas Internacionales respaldan toda la cadena de valor energética, desde la generación y la transmisión hasta la distribución, el uso y la integración con los sistemas digitales y de comunicación.
Si bien la transición energética global se está acelerando, el progreso sigue siendo desigual. Muchos países se enfrentan a desafíos relacionados con la integración de sistemas, la estabilidad de la red, la asequibilidad y el acceso, especialmente en las economías emergentes y en desarrollo. Al mismo tiempo, la electrificación, la digitalización y la creciente demanda de conectividad aumentan la complejidad y la interdependencia de los sistemas de energía y comunicación.
1. La energía fiable impulsa el progreso
El acceso a energía fiable, no contaminante, es fundamental para el crecimiento económico, el cuidado de la salud, la educación y la transformación digital. Sin energía el progreso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible es imposible.
2. Las normas conectan los sectores energético y digital
Las Normas Internacionales y la evaluación de la conformidad respaldan toda la cadena de valor energética, desde la generación y la transmisión hasta la distribución y el uso, a la vez que facilitan la integración con los sistemas digitales y de comunicación.
3. Las normas promueven sociedades inclusivas y resilientes
Al respaldar sistemas de energía e infraestructura digital fiables, las normas contribuyen a desarrollar sociedades inclusivas, conectadas y resilientes, asegurando que las comunidades de todo el mundo puedan beneficiarse de las oportunidades digitales y de la energía no contaminante.
4. La colaboración transforma la ambición en impacto
Mediante la colaboración global entre gobiernos, la industria y la comunidad de normalización, las Normas Internacionales ayudan a convertir la ambición del ODS 7: Energía asequible y no contaminante en soluciones prácticas escalables en todo el mundo.